Developing Companies for Real People

jueves, 4 de noviembre de 2010

La larga y plena vida útil

Crítica “Pensioners Inc.” Documental que muestra la experiencia de una fábrica que contrata a trabajadores con un promedio de edad de 75 años.

Por Miguel Frías  para Clarín 04/11/10


Pensioners Inc. se centra, de un modo sencillo, en una experiencia singular: el funcionamiento de una empresa -en la que se fabrican agujas hipodérmicas y tuberías- cuyos empleados tienen una edad promedio de 75 años. A través de una voz en off y de entrevistas, con una estructura televisiva, la película nos explica la lógica comercial y social de este emprendimiento, y sobrevuela las historias de vida de los trabajadores, sin caer en sentimentalismos.
Lo más interesante son las comparaciones que los creadores del plan hacen respecto del mundo laboral común: feroz, ultracompetitivo, indolente. En este sentido, la película exhibe, tal vez involuntariamente, una paradoja. Critica al salvajismo capitalista, que aliena y expulsa del sistema a gente de más de 50 años, pero lo hace desde una lógica más productivista que humanista. Por ejemplo, explicando que los trabajadores de más de 70 años no reclaman tanto, no cambian de trabajo y centran -por cuestiones psicológicas- toda su libido en el mundo laboral.
La tesis que planteada en Pensioners... es correcta: hoy, a los sesenta y pico, la edad jubilatoria, mucha gente está en la plenitud de su capacidad y necesita, por más de una causa, trabajar. Casi todos los entrevistados -muchos de ellos jubilados de empleos calificados- aseguran que si no pasaran todo el día en la empresa, con otras personas de su edad, se morirían. La fábrica de esta película, cerca de Boston, les propone no cumplir horarios rígidos, poder faltar cuando lo necesiten, no caer en un vértigo enfermizo. Los empleados les responden con tesón, felicidad y gratitud. Los empleadores explican que así aumentan sus ganancias.
En este aspecto es sintomática una escalera que la empresa tiene en la entrada: “El que no pueda subirla, ya no puede trabajar”, explica Frederick Hartman, el jefe, con más humor que rigidez. Si bien menciona que parte de los excedentes son repartidos entre los fieles empleados, nunca se comparan los sueldos de estos hombres y mujeres con los que deberían ser pagados a empleados más jóvenes.
La película muestra, en síntesis, una experiencia inusual y una vindicación de la tercera edad como una etapa cualquiera: productiva vital y digna.
LA FICHA
Pensioners Inc.
Documental (Alemania, 2008) 52’ Apta para todo publico Direccion Bertram Verhaag Sala Gaumont
Buena

Las poblaciones que envejecen podrían causar dificultades a los países que no estén preparados

Con este articulo voy a poner un punto y aparte sobre el tema de la jubilación. Creo que este ensayo es el cierre más adecuado para saber que es función del Estado prepararse para esta nueva realidad que pronto estará entre nosotros.
No se trata solo de ejecutivos, se trata de todos los mayores de 65, artesanos, obreros, empleados, profesionales, ejecutivos.
Estamos todos involucrados y es hora que nos hagamos cargo de lo que le corresponde a cada uno


El alto precio de la vida más larga
Christophe Vorlet, Natasha Singer
para New York Time

Primero las buenas noticias: vivimos más y hacemos una vida más saludable que en cualquier otro momento. La expectativa de vida en España, Grecia y Austria, por ejemplo, se duplicó en el transcurso del siglo XX.
Ahora las malas noticias: a este paso, no podremos permitirnos vivir tanto.
Por primera vez en la historia de la humanidad, los mayores de sesenta y cinco años están a punto de superar a los niños menores de cinco. En muchos países, la gente mayor que cobra jubilaciones estatales, tiene servicios de salud y necesita atención a largo plazo, pronto será más que la fuerza de trabajo cuyos impuestos contribuyen a financiar esos beneficios. Se estima que ninguna otra fuerza influirá tanto en el futuro de la salud económica nacional, las finanzas públicas y las políticas nacionales, según un nuevo análisis sobre el envejecimiento global de Standard & Poor’s, como “el ritmo irreversible al que envejece la población.”

¿Qué preparativos hacen los países más desarrollados para manejar el crecimiento de la población mayor y la forma en que los consiguientes gastos afectarán el presupuesto?

La mayoría no lo hace muy bien. A menos que los gobiernos hagan cambios drásticos del gasto público relacionado con la edad, la deuda soberana podría volverse insostenible y rivalizar con los niveles alcanzados durante cataclismos como la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, según el informe de S&P.

¿Qué hay que hacer, entonces?

En primer lugar, los gobiernos deberían subir la edad de jubilación, dice Marko Mrsnik, director adjunto de calificaciones soberanas de Europa de S&P y principal autor del informe. Otra idea obvia, señala, es que los gobiernos deben equilibrar su presupuesto.
Es una pena, pero los ciudadanos suelen no entender la lógica de reducir los beneficios públicos a los efectos de mantener la solvencia nacional. Basta con analizar el reciente caso de Francia, donde más de un millón de personas salió a la calle para protestar por la reforma jubilatoria que elevaría la edad legal mínima de retiro de sesenta a sesenta y dos años. Por otra parte, dicen los especialistas en envejecimiento global, medidas como la reforma jubilatoria constituyen respuestas inadecuadas para el enorme cambio demográfico que debemos enfrentar.
Si el costo de mantener las poblaciones que envejecen pudiera llevar a niveles de endeudamiento gubernamental similares a los de la Segunda Guerra Mundial, una solución a la crisis exigiría una respuesta masiva del tipo del Proyecto Manhattan o la carrera espacial, dice Michael W. Hodin, que es investigador adjunto del Consejo de Relaciones Exteriores y se dedica a temas de envejecimiento.
Gobiernos, industrias y organismos internacionales, sostiene, tendrán que trabajar juntos en la transformación de la estructura de la sociedad mediante la creación de empleos y programas de educación para personas  mayores de sesenta y de setenta y tantos años –la hipotética nueva mediana edad- y el abordaje de enfermedades como el Alzheimer.
“Lo que necesitamos es una transformación fundamental y profunda que sea proporcional a los inminentes cambios sociales”, dice Hodin.
Una sugerencia simple: los grupos y organizaciones internacionales influyentes deberían tomar el envejecimiento como causa, tal como lo han hecho con el medio ambiente. Si bien las Naciones Unidas, por ejemplo, establecieron ocho “objetivos de desarrollo del milenio” para 2015, la lista no comprende asegurar la sustentabilidad y la igualdad de las poblaciones que envejecen.
“Es inaceptable que no se haya incluido el envejecimiento en esos objetivos”, dice la baronesa Greengross, integrante de la Cámara de los Lores de Gran Bretaña y CEO del Centro Internacional de Longevidad-GB en Londres.
Otra sugerencia: los gobiernos deben empezar a frenar el aumento del gasto médico con miras a la inminente crisis de ancianidad.
Al mismo tiempo, los políticos también tienen que comenzar a educar a los ciudadanos en la comprensión de que una mayor longevidad puede implicar sacrificios personales, entre ellos una mayor participación en sus costos médicos.
Pero las recompensas pueden ser un mejor abordaje que los castigos, señala Laura L. Carstensen,  profesora de psicología de la Universidad de Stanford en California y directora del Centro de Longevidad de Stanford.
Los gobiernos y el sector privado podrían desarrollar incentivos para que la gente mayor siguiera trabajando, declara. Esos incentivos podrían comprender bonificaciones por trabajar hasta los setenta años, además de eximir a los empleadores del pago de impuestos de Seguridad Social para los empleados que superen la edad jubilatoria.
Por último, gobiernos y empresas no deben considerar que las poblaciones que envejecen son un lastre de deuda sino fuentes de conocimiento.
Lady Greengross menciona una ley de igualdad que aprobaron hace poco los legisladores británicos y que prohíbe la discriminación contra la gente mayor que busca bienes y servicios como alquileres de autos o hipotecas. Por otra parte, señala, el año que viene Gran Bretaña eliminará la edad jubilatoria de sesenta y cinco años.
“A largo plazo, me gustaría que la edad fuera irrelevante”, dice Lady Greengross, “que no se encasillara a la gente por los años que tiene.”

Epígrafe: Velar por las necesidades de una creciente población mayor podría derivar en niveles de endeudamiento similares a los de la Segunda Guerra Mundial a menos que las sociedades se transformen, advierten algunos especialistas.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Quién pagará nuestra larga vida


La tensión entre esperanza de vida creciente, baja natalidad y dificultades para idear sistemas de seguridad social sustentables explica los debates recientes acerca de la jubilación. Aquí, más miradas para pensar el tema.


EN EL PROXIMO SIGLO, se trabajará después de los 65 años porque la sociedad necesitará esos recursos, afirman los expertos.

Cada 9 de septiembre se realiza en China la Fiesta Chongyang, el Día de los Ancianos. En el último, el de 2010, se dio a conocer la lista de los 10 ciudadanos más longevos de ese país que fue encabezada por Luo Meizhen, una anciana del suroeste del país que acaba de celebrar sus 125 años. Una mujer que cruzó tres siglos.
Probablemente sea el ser humano más viejo, anciano del mundo. Tal vez. Siempre puede aparecer alguien mayor en algún pueblo japonés, o en algún pueblo o aldea perdida del mundo siempre conocido. La prolongación del límite de la vida ha sido una meta trazada por la medicina y que hoy, en gran parte del mundo, está alcanzando ese objetivo. Que las personas puedan vivir cada vez más de lo que se había pensado tiempo atrás es una tendencia presentada, en general, como un motivo de celebración. En el Primer Mundo, occidental, industrializado, una de cada 6 mil personas llega a vivir hasta los 100 años; y una de cada 7 millones alcanza los 110 años.
La gerontología (viene de geronto , anciano y logos , estudio) es el área de conocimiento que estudia la vejez y el envejecimiento de una población y la promoción de la salud. Esta rama ha demostrado que el estilo de vida que una persona lleva es fundamental para alargar la vida. Suelen citar a menudo el caso de los adventistas estadounidenses que alcanzaron una esperanza de vida de 88 años, 8 por encima del promedio del ciudadano medio. Esto se debe, se supone, a la prohibición religiosa de tomar alcohol y fumar que impone el grupo.
El tema de la longevidad cobra interés particular en la actualidad. En Francia, por ejemplo, se han desatado multitudinarias protestas en todo el país contra la extensión de la edad jubilatoria. El parlamento francés aprobó llevar de 60 a 62 años la jubilación voluntaria y de 65 a 67 la obligatoria. En la Argentina, el Poder Ejecutivo vetó la ley surgida del Congreso que llevaba la jubilación al 82%, una demanda histórica. Para los franceses, el crecimiento de la población va a contramarcha del bajo nivel de nacimientos, por lo que el gobierno argumenta que habrá cada vez menos trabajadores y más jubilados a los que “mantener”. En nuestro país, el gobierno sostiene que el Estado no puede solventar económicamente este aumento, dado que crece constantemente la planta de jubilados. ¿Qué pasaría entonces, si el gremio de la construcción lograra que se bajara a 55 años la edad jubilatoria de sus afiliados...? Las problemáticas afloran. Según el Pami, ya hay 2.892 mayores de 100 años, un 56% más que en 2001 cuando existían 1.855. De ellos, el 79% son mujeres. Según el último censo, la población de más de 80 años supera el millón de habitantes. Todas estas cifras alimentan la idea de que vivir más es algo real, que las posibilidades están al alcance de la mano y que sólo es una decisión personal. La publicidad, la televisión, cierto cine y literatura acercan un mundo posible y feliz para las personas que elevan el promedio de vida. Hay un mundo nuevo por vivir después de la jubilación, se escucha decir, donde también el goce sexual forma parte de la promesa del cambio de vida.
Sin embargo, más allá de las buenas intenciones y deseos hay otro mundo que no ha sido preparado ni construido para los mayores (tampoco para los más chicos como siempre lo ha señalado el pedagogo italiano Francesco Tonucci). Tanto desde el mundo de las oportunidades laborales, de la formación, las amorosas hasta los espacios públicos donde sólo se ponen bancos para que los mayores se sienten y rampas para personas que necesitan sillas de ruedas para movilizarse, las posibilidades para el bienestar del grupo de la llamada Tercera Edad todavía son escasas.
Alberto Edgardo Barbieri, decano de la Facultad Ciencias Económicas de la UBA, se encuentra estudiando esta problemática y plantea lo siguiente: “La sociedad del conocimiento que vivimos, los cambios tecnológicos, la medicina aplicada que se desarrolla tienen una velocidad mayor que el ritmo de las ciencias sociales, la cultura, las relaciones humanas que no logran adaptar esos cambios a la vida cotidiana a la misma velocidad”. La estructura global no está preparada para un aumento de la población que vendría por el lado menos pensado. Si bien se ha afirmado que el índice de natalidad está por debajo de las expectativas, no se esperaba que la humanidad creciera en el extremo de la pirámide donde se aloja la población de mayor edad. Y agrega Barbieri: “La inviabilidad del desarrollo continuo, el desempleo, el desequilibrio entre la cantidad de aportantes activos y la cantidad de beneficiarios, impulsa una limitación de las prestaciones para mantener los servicios básicos. En el caso de la longevidad estudiamos cómo hacer para que los sistemas que hacen a la administración de los recursos escasos contemplen esta nueva realidad que va a cambiar el mundo en los próximos 100 años: gente que era dejada de lado en el pensamiento, en el trabajo se va a incorporar al sistema. Hoy un hombre de 65 está muy activo en el pensamiento, en el trabajo y la sociedad necesita de esos recursos para usar en forma activa”.
Hay quienes consideran a los ancianos como un grupo desplazado del centro de interés de la sociedad. Parias, como los llamaría Zygmunt Bauman. Dentro del mapa de los marginados, a los ancianos ya les ha sido designado un lugar. Escribe el intelectual búlgaro Tzvetan Todorov en La vida en común : “La vejez es una disminución no sólo de las fuerzas vitales, sino también de la existencia. Su causa primera es el aumento de la soledad. ‘Yo comencé la muerte por soledad’, escribe Víctor Hugo: la existencia puede morir antes de que la vida se apague. El ser social del anciano es progresivamente ‘desconectado’ de las diferentes redes en las que participaba; el tedio se vuelve la experiencia principal de su vida. Los distribuidores habituales de reconocimiento desaparecen uno a uno (es la selección natural), y aquellos que los reemplazan –‘las nuevas generaciones’– no sienten ya ningún interés por él y además no le interesan (es la selección voluntaria). Ellos no necesitan al anciano ni él a ellos, cuando todavía la pulsión de existir se mantiene”.
El periodista francés François de Closets escribió con tres colegas Una vida extra, un libro donde se contraponen las dos caras de la longevidad: “un privilegio individual, una bomba colectiva”. De Closets pone el acento sobre cómo el mundo laboral torna anciana a su población antes del tiempo establecido y cómo expulsa del trabajo a los mayores: “un empleado no tiene derecho a formación permanente a partir de los 45 años. El currículo de alguien que solicita empleo y tiene más de cincuenta años se tira a la basura y no se lee. La entrada en el mercado del trabajo es más y más tardía a causa de los estudios universitarios, y la salida más y más temprana”. Los círculos se achican y generan en los ancianos nuevas formas de guetos de excluidos.
El intento por desplazar a los ancianos del centro social, de los focos mediáticos, de hacerlos invisibles se relaciona con cierta negación de la posibilidad concreta de la muerte. El sociólogo Norbert Elías decía que hay una “soledad del moribundo”, es decir, del anciano, que es específicamente moderna, “tenemos miedo a la muerte, por lo tanto también a todo lo que nos hace pensar en ella”. A su vez, Todorov profundiza: “Preferimos alejar de nuestra mirada a aquellos que nos la recuerdan demasiado. Se encierra a los ancianos en asilos, donde no ven más que a otros ancianos y así nos desembarazamos de ese espectáculo inconveniente; pero en esos lugares ellos sólo obtienen un mínimo sentimiento de existencia porque frecuentan no a aquellos con los que contaron durante toda su vida sino a desconocidos, que además se les asemejan y que por lo tanto son inútiles. Una pluralidad de soledades no crea una sociedad. El paso siguiente es el hospital, donde actualmente muere la mayoría de las personas de edad: allí cuidan sus órganos, no su ser; se busca prolongar su vida, no su existencia. Los ancianos mueren solos: la existencia los ha abandonado antes que la vida”.
Todorov pone la atención sobre una consecuencia fundamental de esta situación celebratoria de la extensión de la vida. Se alarga la vida de los cuerpos, no su existencia.
El filósofo y fundador del semanario francés Le Nouvel Observateur, André Gorz, con profundo escepticismo a la situación de la vejez, escribió: “El envejecimiento sería mi adiós a la adolescencia, mi renuncia a lo que Deleuze y Guattari llamarían ‘la ilimitación del deseo’ y que Georges Bataille llamaba ‘la omnitud de lo posible’ a la que sólo se acerca uno mediante el rechazo indefinido de cualquier determinación: la voluntad de no ser Nada se confunde con la de ser Todo”. Al final de su libro El envejecimiento se encuentra esta exhortación: “Hay que aceptar ser finito: estar aquí y en ninguna otra parte, hacer esto y no otra cosa, ahora y no nunca o siempre, tener únicamente esta vida”. En el año 2002, Gorz se suicidó junto con su esposa, que desde hacía años sufría de cáncer. Sus cuerpos aparecieron en su casa de Vosnon, un pueblo cerca de Troyes, la ciudad donde vivían desde 1990. Tenía 84 años.
De algún modo, el extender la posibilidad de seguir vivo, es ilusionarse con volver a la juventud, a tener una vida activa en el período pasivo de la vida. Allí, el escritor catalán Enrique Vila-Matas dice: “Lo ideal es sentirse cómodo y bien acoplado con la edad que tiene uno. Sentirse cómodo, he ahí un buen ideal. Creo que era Flaubert que decía que hay que poner el corazón en el arte, el ingenio en las relaciones con la gente, el cuerpo allí donde se encuentre a gusto, el monedero en el bolsillo, y la esperanza en ninguna parte. Esperar a volver a ser joven es como poner el cuerpo donde no se encuentra a gusto”.



Por Hector Pavon para Revista Ñ







martes, 2 de noviembre de 2010

El tsunami de plata: la permanencia de los mayores en el mercado laboral



Hace pocos meses, la revista “The Economist” publicó un provocador artículo referido a la falta de preparación de la sociedad en general, y del mundo corporativo en especial, para hacer frente al conjunto creciente de portadores de cabellos blancos que están poblando el mundo y, consecuentemente, el ámbito de las organizaciones de todo tipo y tamaño.

Como profesionales nos debemos una reflexión específica sobre la cuestión relacionada con la forma en que las empresas en la Argentina serán impactadas por esta situación. Tengo la sensación que aún no hemos aún empezado a considerar el significado del crecimiento de la disponibilidad de talento en un rango de edad, que es hasta el presente una excepción en el complejo mundo de negocios.

El origen de esta situación está referido a que la capacidad de vida activa y productiva de aquellos con más de 60 años es radicalmente diferente a la que existía apenas unos años atrás. Es evidente que un profesional en este rango de edad puede actualmente desempeñarse de manera efectiva y consistente en una posición de responsabilidad dentro de organizaciones de negocios. A lo anterior debe sumarse la cuestión de la necesidad objetiva para continuar trabajando, ya que los ahorros acumulados por este sector han sufrido en varios casos el impacto de las sucesivas crisis de los mercados financieros en los países centrales. Por lo cual existen las condiciones objetivas para que esta nueva realidad quede instalada y genere impacto en las estructuras.

Hoy, las empresas se ocupan de temas relacionados con las nuevas generaciones (Y, Z, Millenium) y sus actitudes, ya que presentan una manera diversa de insertarse y desempeñarse dentro de una organización, creando circunstancias que requieren una mirada distinta y, muchas veces, hasta un cambio significativo en procedimientos, usos y costumbre. Pero, el hecho que una cantidad relevante de ejecutivos “seniors” siga en funciones por más tiempo que el esperado, provocará no pocas alteraciones en los procesos de reclutamiento, promoción y retención de talentos. Debemos prepararnos para eso.



Es así que, al revisar los criterios de reclutamiento de niveles gerenciales, se requerirá prestar debida atención a la expectativa de crecimiento de la persona y el tiempo esperado de permanencia en la organización. La promoción, el ascenso y la eventual rotación de área funcional o geográfica tendrá que tomar en cuenta períodos de vigencia distintos (seguramente los tiempos se alargarán).

El concepto de reclutamiento, para ‘promoción desde adentro‘, tendrá quizás una perspectiva distinta, ya que la posibilidad de extender la vida útil de los ejecutivos permite reevaluar la conveniencia de tener recursos propios en desarrollo, versus la obtención de los mismos del mercado en el momento que se los necesite y con la preparación y competencias que el momento y las circunstancias de negocio lo hagan necesario.

La denominada “retención de talentos” cambia su eje, ya que la relevancia específica de mantener determinados ejecutivos en la organización se inscribirá dentro de un contexto muy distinto al considerado hasta la fecha. Habrá que determinar la pertinencia de los esfuerzos para evitar la salida de ejecutivos en determinadas circunstancias. Es posible que a diferencia de lo que es el pensamiento corriente, una renovación periódica de algunos ejecutivos puede resultar adecuada.

También, los criterios de capacitación y formación con sus aspectos de corto y largo plazo, tienen un horizonte distinto.

Así como las distintas generaciones que se incorporaron al mundo del trabajo durante la segunda mitad del siglo XX potenciaron cambios en la relaciones de trabajo y estilo, la extensión de la permanencia de los ejecutivos en posiciones relevantes dentro de las corporaciones impone una mirada particular. Es el momento de comenzar con las preguntas relevantes que permitan considerar el asunto y proponer criterios de aproximación a la cuestión antes que el desborde (o sea, el tsunami gris) los/nos inunde. 


Por Rubén Heinemann - Socio de Oxford Partners







lunes, 1 de noviembre de 2010

ONG Laboro 50/50: asesores mayores de 50 años


Laboro 50/50 une experiencia para Pymes
La organización sin fines de lucro forma una red de asesores profesionales para empresas; los consejeros tienen más de 50 años de edad y ganaban unos 50,000 dólares anual
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — Después de una vida laboral activa y de acumular experiencia en el sector bancario, a sus 61 años de edad, Arseny Lepiavka, decidió crear una organización sin ánimo de lucro para que las personas mayores de 50 años ofrezcan sus servicios como asesores de negocios para las pequeñas y medianas empresas.
"En los últimos 10 años muchos de mis amigos que eran profesionistas del sector bancario vienen  a mi oficina relatándome lo difícil que ha sido para ellos conseguir un trabajo después de los  48 años de edad", dijo el fundador del sitio web Laboro 50/50, Arseny Lepiavka.
En México, por ejemplo se calcula que para el 2050 habrá 40 millones de adultos mayores, un 35% más que en 2008, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por lo que la Asociación por la no Discriminación Laboral por la Edad o Género (ANDLEG) resaltó la importancia de ampliar la edad de contratación de los profesionales.
"A comparación de los países de primer mundo que manejan un edad mínima de 21 años para laborar, en nuestro país el 55 por ciento de las ofertas laborales que se crean son para menores de 35 años, lo que causa que las personas dejen de trabajar a una edad muy joven", dijo en un comunicado el presidente de la asociación Javier Vázquez.
Pensando en el segmento de la población de más de 50 años y que en tu último trabajo ganaban más de 50,000 dólares anuales, Laboro 50/50 permite a esos profesionales que ofrezcan sus servicios como asesores para las empresas que requieren de una guía profesional, a través de la página online, explicó el fundador de la organización.
"Se trata de una red social especializada y diseñada para una navegación interactiva, donde los ejecutivos 50/50 (mayores a 50 años con ingresos mayores a 50,000 dólares anuales) ingresan sus datos, y las empresas, gracias a los filtros con que opera la red, se benefician con el talento y capacidad probada de dichos profesionales para llevar a cabo proyectos de carácter temporal dentro de su organización", detalló la directora general de Laboro 50/50, Adriana Martínez.
Para hacer parte de esta red de colaboradores y asesores temporales para empresas, la persona interesada registra su currículo sin costo en la página de Internet dehttp://www.laboro5050.org/ y como usuario de la red obtiene una clave para que pueda estar haciendo cambios en su perfil, si lo requiere, indicó la directora general de la organización.
Aunque la iniciativa de apoyo para los profesionales mayores de 50 años fue recientemente lanzada y espera que para cerrar el año existan más de 20,000 personas inscritas para así iniciar un acercamiento con las empresas que requieren de asesores.