En medio de exigencias corporativas cortoplacistas y un rol cada vez más acotado por sus propias matrices, los directivos acusan desgaste prematuro en sus funciones.
Pero algo está saliendo mal. El índice de rotación de los número uno está creciendo: se calcula que en los últimos cinco años la cantidad de directivos top que continuaba al frente era de casi el 75% después de los primeros 18 meses y algo más de la mitad un año más tarde. Es decir, cada tres años uno de cada dos CEO cambia de destino profesional.